El psiquiatra y ginecólogo Emilio Santos Leal lleva años defendiendo una idea incómoda: que la medicina moderna cura enfermedades pero, a veces, también fabrica miedo. Su libro El Don de Parir se ha convertido en una brújula para quienes buscan recuperar la confianza en su propia biología.
Dr. Emilio Santos Leal — Médico, psiquiatra y ginecólogo · Autor de El Don de Parir
Basta con que aparezca un nuevo nombre de virus en los titulares para que algo se active colectivamente. No es solo miedo: es un reflejo condicionado, aprendido durante años de pandemia, de confinamientos y de mascarillas. El hantavirus ha sido el último en encender esa alarma. Pero Emilio Santos Leal —médico con formación en psiquiatría y ginecología y autor del libro El Don de Parir— prefiere hablar de lo que no aparece en los boletines sanitarios.
“Nunca habíamos tenido tanta información sobre salud y, al mismo tiempo, tanta incertidumbre, miedo y desconfianza”, arranca. Y desde esa paradoja construye toda su reflexión.
Qué es realmente el hantavirus
El hantavirus no es nuevo. Pertenece a la familia Bunyaviridae y la comunidad científica lleva décadas estudiándolo. Se trata de una zoonosis —una enfermedad que salta de animales a humanos— transmitida principalmente por roedores. La vía de contagio más habitual es la inhalación de partículas microscópicas procedentes de los excrementos, la orina o la saliva de roedores infectados. También puede transmitirse por contacto de mucosas con esas secreciones, o, en menor medida, por la mordedura directa del animal.
En humanos provoca fundamentalmente dos cuadros clínicos distintos según la región del mundo: en Europa y Asia predomina la fiebre hemorrágica con síndrome renal, que puede afectar gravemente a los riñones. En América, en cambio, son más frecuentes las formas respiratorias —el llamado síndrome pulmonar por hantavirus—, con fiebre alta, afectación pulmonar rápida y dificultad para respirar, y una letalidad que en casos graves puede superar el 30 o incluso el 50 % sin atención médica oportuna. Se calcula que en todo el mundo se producen entre 60.000 y 100.000 casos anuales de la variante renal, la mayoría en China.
1–8 sem.
Período de incubación desde la exposición al virus
+30%
Letalidad potencial del síndrome pulmonar sin atención oportuna
60–100k
Casos anuales estimados de la variante renal en el mundo
La variante que ha generado más alarma recientemente es el virus Andes, presente principalmente en zonas de Sudamérica y protagonista del brote registrado a bordo del crucero MV Hondius. Es la única cepa con transmisión documentada entre personas —algo que la distingue del resto—, aunque esa transmisión requiere contacto estrecho y prolongado o exposición directa a fluidos de un enfermo. Con todo, Santos Leal insiste en el matiz que los titulares suelen omitir: “No estamos ante una enfermedad con la capacidad de transmisión masiva que mostró el coronavirus”.
Los síntomas; Cuándo preocuparse
Los síntomas iniciales pueden confundirse fácilmente con una gripe intensa: fiebre superior a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, fatiga extrema, náuseas, vómitos y dolor abdominal. El problema es que, sin el antecedente de una posible exposición —haber estado en contacto con roedores, haber limpiado espacios cerrados con excrementos, haber viajado a zonas endémicas o haber tenido contacto estrecho con un caso confirmado de virus Andes—, esos síntomas son prácticamente indistinguibles de muchas otras infecciones comunes. El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio específicas.
Pero el doctor advierte contra una tendencia de la medicina actual: sobredimensionar el miedo asociado a cualquier señal infecciosa. “No toda fiebre es una catástrofe. No todo virus implica automáticamente una amenaza global.” El contexto de exposición lo es todo.
“Una sociedad asustada durante demasiado tiempo se vuelve más vulnerable, más dependiente y menos racional.”— Dr. Emilio Santos Leal, autor de El Don de Parir
El miedo como enfermedad silenciosa
Para Santos Leal existe una amenaza que rara vez ocupa titulares: el miedo sostenido. Vivir permanentemente en estado de alerta altera el sueño, debilita el sistema inmunológico y alimenta la ansiedad colectiva. Muchas personas, señala, continúan psicológicamente marcadas por la experiencia del coronavirus, y esa herida no ha cerrado.
El médico también defiende la importancia de mantener una mirada crítica sobre cómo se comunica la información sanitaria. La mezcla entre política, medios de comunicación e intereses económicos puede generar una percepción distorsionada del riesgo real: ciertas alertas reciben atención masiva mientras otras —igualmente relevantes— pasan desapercibidas. “No se trata de negar enfermedades ni de alimentar teorías simplistas. Se trata de recordar que la ciencia auténtica nunca debería temer las preguntas incómodas.”
Más allá del contagio
Uno de los ángulos más provocadores del autor de El Don de Parir es su insistencia en que la biología humana no es un sistema pasivo ante los virus. El estrés crónico, la calidad del sueño, la alimentación, el equilibrio emocional o el estado inmunológico influyen decisivamente en cómo responde cada organismo. “La medicina del futuro probablemente comprenderá mucho mejor por qué dos personas reaccionan de manera completamente distinta ante el mismo agente infeccioso”, explica.
Y todo ello converge en una pregunta más amplia —la misma que atraviesa las páginas de El Don de Parir—: ¿cómo reconstruir una relación más equilibrada y confiada con el propio cuerpo? Dormir mejor, reducir el estrés, recuperar el contacto con la naturaleza y asumir una mayor responsabilidad personal sobre el bienestar son, según el doctor, formas de prevención mucho más profundas que la mera medicalización de la vida cotidiana.
“Una población sana no es únicamente aquella que toma medicamentos. También es aquella que conserva capacidad de reflexión, equilibrio emocional y confianza en su propia biología.”— Dr. Emilio Santos Leal
El Don de Parir — el regalo que cuida de verdad
Si se conoce a alguien que merece recuperar la confianza en su cuerpo y en su salud, este libro es mucho más que lectura: es una perspectiva que cambia la manera de mirar la vida.


